Moscú y el teatro
regresiones al siglo de oro
16.10.2006
Hubo un tiempo en que el público vibraba con las interpretaciones de los actores; hubo un tiempo en el que el cine, la televisión o la radio no existían y era el teatro el medio de entretenimiento colectivo más popular; hubo un tiempo en que los escenarios y las obras quitaban y daban razones porque sus voces eran escuchadas; hubo un tiempo en el que el teatro era un espectáculo de masas y no de minorías.
Caminando por las calles de Moscú uno no puede dejar de darse cuenta de la cantidad de teatros que hay por metro cuadrado. Esto es normal en los distritos más "culturales" de la ciudad, de cualquier ciudad, pero en Moscú es diferente: están por todos sitios. En cada estación de metro, en cada esquina hay una pequeña oficina donde se pueden comprar entradas para todos los teatros de la ciudad. Las salas son grandes, monumentales casi todas ellas, y hay aununcios y hojas volantes empapelando, literalmente, partes enteras de la ciudad.
Ir al teatro en Moscú es toda una experiencia. Las salas son enormes y están siempre llenas, no importa si es sábado por la mañana o lunes por la tarde.
En Moscú, todavía, la gente se viste para ir al teatro y todavía los caballeros le abren la puerta a las damas, la gente va con abrigo largo y existen los guardarropas y los impertinentes.
El ballet, el teatro y la ópera son todo un acontecimiento donde todo el mundo participa con la mayor naturalidad. Ver a niños, señoras con abrigos de pieles y pelo decolorado, estudiantes, macarrillas del barrio, marujas rusas, adolescentes, señores con bigote, obreros de la construcción, peluqueras, niñas pun y todo el resto disfrutando y vibrando juntos con "Amadeus" o "Giselle" es un espectáculo que nunca olvidaré.
Que un lunes por la tarde el teatro esté a reventar con sillas de la cafetería en líneas improvisadas por los pasillos y gente de pie por todos los rincones es algo que inmediatamente recuerda a los corrales de comedias con el público aplaudiendo espontaneamente y riendo y llorando y pasando un buen rato en general todos juntos.
Las flores al final no son algo impuesto por la etiqueta del momento sino por las ganas de halagar al artista que ha estado más de dos horas seguidas dejándose la piel en escena. Y ciertamente hay que ser muy buen artista para aguantar la respiración de semejante público observando y seguir llenando el escenario del Bolstoi en Moscú.
Este sitio es un sueño para un actor o bailarín. Aquí cuando el público aplaude el teatro se viene abajo y cualquier esfuerzo pasado debe merecer la pena.
No deja de asombrarme el mundo exterior.
La Tia Matta






Apreciada tía Matta,
Acabo de leer con placer y carcajadas esporádicas sus crónicas aventureras...
Qué envidia me producen sus aventuras y qué desasosiego las penurias que una exploradora como usted ha tenido que sufrir en el camino...
Siga relatando sus pesquisas con detalle que desde los confines seguiremos tus pasos...
Saludetes masqueperros viajeros...
25.10.2006 by Ehrengard